Así se ve cada una
Debajo de cada foto está con qué se confunde. Tocá cualquiera para ir al detalle.
Cocaína
Polvo blanco
La ketamina, la anfetamina y el levamisol —uno de sus cortes más frecuentes— son también polvo blanco.
MDMA
Cristal ámbar o blancuzco
Los cristales de metanfetamina son visualmente indistinguibles.
Éxtasis
Comprimido
El logo no dice nada. Dos pastillas con el mismo sello pueden tener composición y dosis distintas.
Ketamina
Polvo blanco
Sus análogos —2-FDCK, deschloroketamina— se ven igual y tienen otra potencia.
LSD
Papel secante
Un troquel de NBOMe se ve exactamente igual, y su margen de sobredosis es mucho más estrecho.
Hongos
Material vegetal seco
La potencia varía mucho entre ejemplares de un mismo lote.
Anfetamina
Polvo o pasta
Suele venir mezclada con catinonas sintéticas, que no se distinguen a la vista.
Cannabis
Flor seca
El cáñamo rico en CBD se ve igual. Y el material rociado con cannabinoides sintéticos, también.
Ninguna de estas fotos sirve para decidir si algo es seguro.
Están acá porque saber qué formato tenés en la mano ayuda a elegir el reactivo correcto. La identificación la hace el reactivo, no el ojo.
Nada de lo que sigue es una recomendación de consumo.
Es información para que, si alguien va a consumir de todos modos, lo haga con más criterio y menos riesgo.
Estimulantes
Cocaína
Estimulante de acción rápida y duración corta. Produce euforia y activación intensa, seguidas de una bajada marcada que empuja a redosificar.
Qué suele aparecer mezclado: levamisol —un antiparasitario veterinario que puede afectar los glóbulos blancos—, fenacetina, efedrina, cafeína y anestésicos locales como la lidocaína, que imitan el adormecimiento y por eso engañan a la prueba del tacto.
Riesgo principal: cardiovascular. Palpitaciones, hipertensión, vasoconstricción. Combinada con alcohol forma cocaetileno, más tóxico para el hígado y el corazón que cualquiera de los dos por separado.
Cómo se verifica: el reactivo Morris confirma presencia —da un azul intenso que ninguna otra sustancia conocida reproduce— y separa cocaína de ketamina; el Liebermann agrega una segunda capa sobre la misma muestra y puede sugerir levamisol; la tira de fentanilo cubre lo que ningún reactivo ve.
Speed y anfetaminas
Estimulantes de duración larga, entre seis y doce horas. Reducen el sueño y el apetito.
Qué suele aparecer mezclado: cafeína, catinonas sintéticas y, con frecuencia, sustancias vendidas como anfetamina que en realidad son otra cosa.
Riesgo principal: hipertermia, deshidratación y agotamiento por duración prolongada. La rigidez mandibular y las palpitaciones son señales de sobrecarga.
Cómo se verifica: el reactivo Marquis las diferencia del MDMA por color (naranja frente a púrpura o negro), y el Robadope separa las aminas primarias —anfetamina— de las secundarias —metanfetamina—, que con Marquis dan el mismo tono.
Catinonas sintéticas
Se venden como «sales de baño» o directamente sustituyendo a otra cosa. Mefedrona, MDPV y metilona son las más frecuentes.
Por qué importan: el MDPV tiene una dosis activa muy baja y efectos impredecibles. Es de los grupos donde el margen entre dosis y sobredosis es más estrecho.
Cómo se verifica: con los reactivos estándar, solo por descarte. Las catinonas más comunes dan amarillo con Marquis, y las que se hacen pasar por MDMA no dan el púrpura o negro esperado. Un resultado que no coincide con la tabla es la señal. Las generaciones más nuevas pueden no reaccionar.
Empatógenos
MDMA y éxtasis
Empatógeno con efectos estimulantes: aumento de energía, empatía y sensibilidad sensorial. En pastilla, la dosis y la composición son mucho más variables que en cristal.
Qué suele aparecer en su lugar: catinonas sintéticas, piperazinas como el MCPP, anfetaminas y —el caso más grave— PMA y PMMA.
Por qué el PMA es el riesgo serio: tarda mucho más en hacer efecto. Quien no siente nada a los cuarenta minutos redosifica, y para cuando aparece el efecto ya hay dos dosis en el cuerpo. Es el mecanismo detrás de la mayoría de las muertes atribuidas al éxtasis.
Riesgo principal: hipertermia y golpe de calor, agravados por ambientes cerrados y calurosos. También hiponatremia por tomar demasiada agua sin reponer sales.
Cómo se verifica: el reactivo Marquis primero (púrpura a negro); el Simon's distingue MDMA de MDA; el Froehde descarta los benzofuranos que imitan al MDMA. Los tres vienen juntos en el Kit MDMA. Para descartar PMA/PMMA sirve el Mandelin, y la tira de fentanilo cubre lo que ningún reactivo ve.
Psicodélicos
LSD
Psicodélico de duración larga, entre ocho y doce horas, con efectos visuales, sensoriales y cognitivos. Activo en microgramos.
Qué suele aparecer en su lugar: NBOMe —la familia 25I, 25B, 25C—, que se venden en el mismo formato de papel secante.
Por qué el NBOMe es el riesgo serio: también es activo en microgramos, pero con un margen de sobredosis mucho más estrecho y toxicidad vascular. A diferencia del LSD, tiene un sabor metálico marcado.
Cómo se verifica: el reactivo Ehrlich. Su valor no está en el color sino en su ausencia: los NBOMe no reaccionan. Si el papel no vira a púrpura en cinco minutos, asumí riesgo. El Hofmann confirma después que la triptamina que reaccionó sea LSD y no otra.
Hongos (psilocibina)
Psicodélico de origen natural, con efectos visuales, introspectivos y emocionales. Duración de cuatro a seis horas.
Riesgo principal: menos toxicológico que psicológico. El contexto y el estado anímico pesan mucho. En material seco, la potencia varía bastante entre ejemplares.
Cómo se verifica: el mismo reactivo Ehrlich reacciona con psilocibina y psilocina, pero no las distingue de otras triptaminas. El Hofmann ayuda a separarlas.
Disociativos
Ketamina
Anestésico disociativo. Produce desconexión entre cuerpo y mente, con efectos sobre la percepción y la coordinación. La curva de dosis es empinada: una diferencia chica cambia el efecto por completo.
Qué suele aparecer en su lugar: análogos como 2-FDCK, deschloroketamina o MXE, que los reactivos no separan bien.
Riesgo principal: pérdida de coordinación y de conciencia del entorno. Con alcohol u otros depresores, riesgo respiratorio. El uso frecuente daña la vejiga.
Cómo se verifica: el reactivo Morris da violeta con ketamina y azul con cocaína, que es la confusión más frecuente. El Mandelin agrega una segunda lectura. Los análogos como 2-FDCK o DCK dan colores distintos en la tabla.
Depresores
GHB y GBL
Depresores potentes del sistema nervioso central. El margen entre dosis activa y sobredosis es de los más estrechos que existen, y se mide en mililitros.
La diferencia que importa: el GBL se convierte en GHB dentro del cuerpo, pero es más potente por volumen. Confundir uno con otro es una causa habitual de sobredosis.
Riesgo principal: depresión respiratoria y pérdida de conciencia. Combinado con alcohol, el riesgo se multiplica. Nunca mezclar.
Cómo se verifica: por ahora no tenemos un test para GHB ni GBL. Ninguno de los reactivos estándar reacciona con ellos. Si lo incorporamos, va a aparecer acá.
Benzodiacepinas
Depresores de prescripción. El problema no es la molécula sino el comprimido falsificado.
Riesgo principal: los comprimidos falsificados vendidos como benzodiacepinas son un vector conocido de opioides sintéticos. Y la combinación de benzos con alcohol u opioides es una de las causas más frecuentes de depresión respiratoria.
Cómo se verifica: por ahora no tenemos un test para benzodiacepinas. Los reactivos estándar no las identifican. Si el comprimido es de origen dudoso, la tira de fentanilo sirve para descartar la adulteración que más muertes causa en estos casos, pero no dice qué es la pastilla.
Opioides y heroína
Depresores con alto potencial de dependencia y un riesgo de sobredosis que depende directamente de la concentración.
El riesgo que ningún reactivo cubre: el fentanilo.
El fentanilo y sus análogos son activos en microgramos y ningún reactivo colorimétrico los detecta. Una muestra adulterada da una lectura aparentemente normal, sin ninguna señal de alarma. Para eso hacen falta tiras inmunocromatográficas, que son otra tecnología.
Riesgo principal: depresión respiratoria. La naloxona revierte una sobredosis de opioides y debería estar disponible donde se consume.
Cómo se verifica: el reactivo Mecke confirma presencia de opioides (azul a verde oscuro) y el Froehde agrega una segunda lectura. Ninguno separa heroína de morfina o de oxicodona. La tira de fentanilo es obligatoria acá: es la adulteración que importa y ningún reactivo la ve.
Cannabinoides
Marihuana y THC
Altera la percepción, el estado de ánimo y la atención. Los efectos varían mucho según la vía, la dosis y la persona.
Qué suele aparecer mezclado: cáñamo industrial rico en CBD vendido como cannabis, y —el caso grave— material vegetal rociado con cannabinoides sintéticos.
Cómo se verifica: por ahora no tenemos un test para cannabis. Los reactivos estándar no reaccionan con THC ni con CBD.
Cannabinoides sintéticos (Spice, K2)
No son cannabis. Son agonistas mucho más potentes, rociados sobre material vegetal.
Por qué son peligrosos: el rociado es desparejo. Dos porciones del mismo paquete pueden tener dosis muy distintas. Producen cuadros de agitación, taquicardia y convulsiones que el cannabis no produce.
Cómo se verifica: por ahora no tenemos un test para cannabinoides sintéticos. Ningún reactivo estándar los detecta.
Mezclas
Tusi
El tusi no es una sustancia. Es una mezcla de composición variable e impredecible, generalmente de color rosa. El nombre viene de «2C-B», pero el 2C-B casi nunca está entre sus componentes.
Lo que suele contener: ketamina, MDMA, cocaína, catinonas sintéticas, cafeína y colorante. La proporción cambia de un lote a otro, incluso dentro del mismo lote.
Por eso no existe «el test de tusi». Ningún reactivo individual lo identifica, porque no hay una molécula que identificar. Lo único que se puede hacer es descartar o confirmar sus componentes de a uno.
Cómo se verifica: componente por componente. El reactivo Morris revela ketamina y cocaína; el Marquis, MDMA o anfetaminas; el Robadope, aminas primarias. En Tusi están todos juntos. Ningún reactivo detecta fentanilo: para eso está la tira.
¿No sabés cuál te sirve? Elegí por sustancia o mirá todos los reactivos.
Créditos de imágenes. Cocaína: DMTrott, CC BY-SA 4.0 · MDMA: Thawt Hawthje, CC BY 2.0 · Éxtasis: Dominic Milton Trott, CC BY 2.0 · Ketamina: DMTrott, CC BY-SA 4.0 · LSD: Erik Fenderson, dominio público · Hongos: Erik Fenderson, dominio público · Anfetamina: DMTrott, CC BY-SA 4.0 · Cannabis: Efiks, CC BY-SA 4.0. Todas vía Wikimedia Commons.
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